El Gran Viaje • Intro

El Gran Viaje • Intro

Para aquellos que han leído mis entradas anteriores de Pateando Calle, muchas gracias. Para aquellos que estén leyendo por primera vez, bienvenidos.

Esta es la introducción a una serie de artículos muy personales a la que llamaré El Gran Viaje.

Cuando estás mochileando, oyes a todo el mundo decir diferentes historias. Hay gente que viaja para ver el mundo y aprender cosas nuevas. Algunos viajan puramente por diversión y no se interesan en templos, festivales o tradiciones. Otros viajan para conocer gente nueva y relacionarse con ellos de alguna manera.

Para mí, fue un poco de todas estas cosas, porque estaba huyendo.

Para estas fechas en diciembre de 2013, mi vida era agridulce por dos razones. La primera y agria es que me sentía bastante miserable. Tres meses antes había terminado mi relación de dos años con la chica suiza, Petra, que siempre ando mencionando en mis artículos.

Siempre había querido una relación como la que tuvimos. Había mucha libertad y muy poco stress. Una relación que me hacía una mejor persona a pesar de no estar de acuerdo con muchas de las cosas que Petra decía a veces, lo cual ahora que lo pienso es probablemente la razón por la que funcionó tan bien.

Debía darle una mirada larga y fuerte al espejo y responder la pregunta más difícil: ¿qué quiero?

Nos vimos por un año y 6 semanas durante todo el tiempo que duró nuestra relación, y este tiempo no fue ininterrumpido, ya que debíamos separarnos cada tres meses para que yo pudiera regresar a mi país, de acuerdo a las restricciones de mi pasaporte en Europa. Durante nuestro segundo año, ella vino a visitarme por un mes y medio, pero a pesar de estas interrupciones (o quizás debido a ellas) los dos estábamos de acuerdo en que fue la mejor relación en la que ambos habíamos estado.

Así que al acercarse el fin de nuestro segundo año, yo tenía dudas sobre si esto era lo que quería para mí. Dudas sobre si estaba realmente listo para comprometerme a una persona y un lugar en el planeta. Necesitaría mudarme a un país con poco amarre de un nuevo idioma y gente que no me daba la impresión de ser muy cordiales fuera de la familia de Petra y sus amigos. Se sintió como una decisión difícil de tomar.

Pero tenía que saber. Necesitaba tiempo a solas para pensar y para realmente saber quién era. Debía darle una mirada larga y fuerte al espejo y responder la pregunta más difícil: ¿qué quiero?

El Gran Viaje • Intro
Metro Manila se ve hermosa desde aquí.

Pienso que la ruta fácil hubiese sido comprometerme a una vida en Suiza y vivir el resto de mis días junto a Petra mientras en secreto me martirizaba sobre todas las cosas que no hice por mi cuenta. Todos esos “qué hubiese sido sí…” y oportunidades que la vida me presentaba en aquel momento. La ruta fácil probablemente nos habría ahorrado mucho dolor a ambos, al menos para el futuro inmediato.

La segunda razón es que para estas fechas el año pasado estaba alistándome para ver una parte del mundo que la mayoría de la gente que conozco nunca ha considerado visitar: el Sureste de Asia. Esta el parte dulce.

Le había mencionado mis planes por encima a mi familia y amigos, y siempre fue difícil incluso para mí encontrar buenas razones para ir a este lugar. Al final todo se resumía a una cosa: estaba huyendo del estado actual de mi vida, para poder pensar y vivir solo por algún tiempo.

Venía de viajar alrededor de Europa por dos años y conocer gente que ni pensé que serían amigos en la vida. Me había acostumbrado a ver el mundo y en particular, a no estar en mi propio país, teniendo las mismas conversaciones, quedándome metido en mi casa porque sentía que no tenía amigos para hablar o que compartieran mi modo de ver el mundo.

Claro, hay personas a las que llamo amigos, pero no están cerca y no todos conocen mi historia. Con el tiempo algunos se marcharon y los que se quedaron parecían no tener interés en mi partida. La mayoría de las conversaciones se limitaban a llamadas de teléfono o mensajes en Whatsapp. Y esta es una situación que yo perpetué por no querer salir de mi casa, porque simplemente ya no había nada que quisiera ver en la ciudad. Para bien o para mal, me había aburrido de la vida donde crecí y parecía no importarle a la poca gente que sabía esto. Simplemente lo aceptaban como un hecho y me dejaron ir.

En mi interior sin embargo, yo quería saber si mis ganas de irme de Panamá tenían más que ver con Petra que con el hecho de que Panamá se había vuelto muy pequeño para mí. Tenía que saber si mudarme a Suiza y quedarme con Petra era lo que realmente quería o si era sólo un capricho del momento.

Irónicamente tenía que dejar ir a Petra y Suiza, sabiendo que quizás no estarían allí esperándome si o cuando encontrase mi respuesta.

Este es El Gran Viaje

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El amanecer desde el Punto Kiltepan en Sagada, Filipinas.

Es gracioso porque siempre he escuchado que los comediantes se matan porque en algún momento el chiste se vuelve demasiado real como para reír. Es decir, aquí tienes gente que observa todo lo que ocurre en el mundo que los rodea. Lo bueno, lo malo y lo feo. Convierten esto en algo de lo que todos nos podemos reír mientras decimos “sí, eso es cierto!”, pero eso no cambia el hecho de que las cosas son como son.

Hacer lo correcto. ¿Qué significa eso? ¿Será que se trata de deambular por la Tierra con pelusa en el bolsillo, tratando de descifrar quiénes somos con la esperanza de que la respuesta aparezca en algún momento? Entonces supongo que hice lo correcto.

A lo largo del camino reí y lloré. Hice nuevos amigos y creo que perdí muchos más. Me perdí y luego me encontré a mi mismo y luego me perdí otra vez.

Pensé que sabía lo que quería sacarle a la vida, hasta que encontré a la vida esperándome en un arrozal en las Filipinas. No sabía lo que se siente el amor de un completo extraño, hasta que traté de abrazar a un elefante en Tailandia. No conocía la verdadera adversidad hasta que mi computadora portátil se frió en una tormenta estando yo en una playa en Cambodia. Y luego caí en cuenta de lo frágil que es la esperanza, cuando pude ver hacia atrás y reír mientras cabalgaba sobre una avestruz en Vietnam.

¿Qué pasó con mi sueño? ¿Qué pasó con mis planes y mi esperanza? ¿Qué pasó con mi vida?

Todas estas cosas y más las hice y me las hicieron cuando buscaba quién soy en la incertidumbre y la felicidad y la desesperación y el asombro. Y lo disfruté.

Un sólo pensamiento seguía asomándose en la parte de atrás de mi cerebro mientras avanzaba.: ¿amo a Petra? Esta es la razón por la que comencé y la razón que me mantuvo caminando. ¿Valió la pena al fin?

¿Qué pasó con mi sueño? ¿Qué pasó con mis planes y mi esperanza? ¿Qué pasó con mi vida?

Este es El Gran Viaje. Donde escribo en detalle personal sobre lo que fue viajar solo por cinco meses a través de cuatro países en el Sureste de Asia.

Estos artículos seguirán siendo parte de Pateando Calle, pero los etiquetaré con #ElGranViaje para que sean más fáciles de encontrar. Espero que puedan venir conmigo en el camino esta vez. El primer artículo comenzará la aventura en un lugar sin relación: Nueva York.

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