Pateando Calle: Amsterdam y el Cambio

Pateando Calle: Amsterdam y el Cambio

Utrecht fue una locura, pero luego de dos noches, era tiempo de volver a Amsterdam y seguir al segundo destino de mi viaje por Europa 2.0.

Regreso a la Locura

Regresé al apartamento de Claire en la tarde del lunes y la encontré trabajando en una carta para un posible empleador, así que aproveché el tiempo para trabajar un poco en cosas de clientes y ordenar un poco mis planes de viaje. Cuando Claire terminó su carta decidimos ir al supermercado a comprar cosas para luego ir a Vondelpark, uno de los dos parques más grandes en la ciudad, con un lago en su interior. Naturalmente, viajamos allá en su bicicleta y como todas las veces anteriores, casi nos atropellan gracias a mis perras habilidades de ciclista.

Después del parque, regresamos al apartamento y decidimos ir a ver Boyhood en el cinema a unos 20 minutos de la casa. Salimos del cine alrededor de las 10 p.m. y regresamos a la casa para descansar.

Mi Propio Amsterdam Privado

Al día siguiente la chica me dijo que tendría visita y no podría hospedarme la siguiente noche, así que antes de irme decidió mostrarme uno de sus lugares favoritos en la ciudad, el Restaurante Winkel, donde hacen el mejor pastel de manzana que he probado en años.

Contentos y llenos de manzana en la barriga, caminamos hasta el Red Light District de día y Claire me dio un tour breve por la famosa central del placer en Holanda. Al regresar nos dio hambre de nuevo y visitamos otra tradición Holandesa: el Febo snackbar, papá. Esta cadena de comida rápida tiene máquinas de auto-servicio en donde por poco dinero puedes rellenarte de frituras, hamburguesas y más.

Claire me invitó a probar un kaassoufflé, que básicamente es una empanada con queso derretido adentro y sabe espectacular. Yo decidí pagarle el favor invitándola a probar otra delicatessen frita que me encanta y por la que soy muy notorio en Instagram:

Cuando regresamos a la casa, Claire me ayudó a encontrar donde quedarme y al final decidí por el Stayokay Hostel localizado en Vondelpark. Sí, el mismo parque donde había estado la tarde anterior.

Amigos > Couchsurfing > Hostales

“…las veces que me he quedado con un amigo han sido superiores en términos de mi experiencia y aventuras.”

Luego de una cálida despedida, acordamos vernos el próximo año para la temporada de festivales en el verano y comencé mi marcha por la ciudad que a estas alturas ya me era familiar. No mucho después caí en cuenta de algo muy particular que no había notado antes en mi mente: casas de amigos > couchsurfing > hostales.

Desde que comencé a viajar puedo decir que he pasado la mayor parte de mis hospedajes en hostales, pero las veces que me he quedado con un amigo han sido superiores en términos de mi experiencia y aventuras. Estar en un hostal no es malo, pero depende de la gente que te encuentres cuando llegas y de muchos otros factores, sobretodo si viajas solo.

Tener un amigo que te hospede en una ciudad que no conoces eleva la experiencia a un nivel que no se puede comparar. Más allá de (posiblemente) ahorrar dinero en hospedaje, comida y alquileres de toallas, se trata de ver cosas diferentes y de conocer más gente local, en vez de otros viajeros.

El área alrededor de Vondelpark se llama Leidseplein y es un den para restaurantes y bares caros, aprovechando que hostales como Stayokay quedan bastante cerca y se llenan de extranjeros buscando “la experiencia Amsterdam” (entiéndase: fumar marihuana y ver mujeres en el Red Light District).

Si eres como yo, en la mayoría de los casos terminarás evitando todo centro turístico o punto de interés en Lonely Planet, optando en vez por acceder a las recomendaciones de tu huésped, una persona real que conoce el lugar donde estás y te puede mostrar un pequeño pedazo de su mundo. Por esta razón, en el camino desde la casa de Claire hasta el Stayokay en Vondelpark, me sentí como si estuviese haciendo un verdadero downgrade de mi experiencia en Amsterdam. No importó que el hostal tuviese buena seguridad, wi-fi/desayuno incluido, o pareciera un hotel por €26.50 (que es “barato” para no ser un fin de semana en la ciudad). Al final, estar en la casa de un amigo y poder reir hablando estupideces hasta medianoche es superior a ocupar la última cama limpia en una habitación llena de extraños.

No me malinterpreten, la mayoría de mis aventuras más chéveres vienen de quedarme en un hostal y conocer gente nueva, pero encuentro que esto es más fácil en países baratos como los que hay en Asia y América Latina. En Europa veo que la mayoría de los mochileros prefieren quedarse con sus propios grupos o bien, viajar solos.

Al pasar la noche sin mucha novedad, recogí mis cosas a la mañana siguiente y salí temprano a la estación Amsterdam Centraal para ir a Doetinchem a visitar a mi pasiera Stef en los campos al norte de Holanda.


Pateando Calle es una columna de mis aventuras mochileando como loco por el mundo, documentando como sobrevivo con poco dinero y cero idea de lo que estoy haciendo. Para más aventuras, mira el archivo.

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