Pateando Calle: Sobreviviendo a Bla Bla Car

Pateando Calle: Sobreviviendo a BlaBlaCar

¿Cómo haces para viajar desde Bélgica hasta Alemania de imprevisto sin pagar más de $30?

Yo pensaba que pararse en el borde de la carretera y pedir un aventón con mi dedo era cosa de las películas, pero como verán en este artículo aprendí que sí se hace hoy en día, sólo que esto es el Siglo XXI y en vez de usar el dedo (u otras partes del cuerpo) usamos la internet.

Como hoy me encuentro a una hora y media de viajar de vuelta a Panamá les escribo un artículo corto, pero igual de cool (para mí, al menos) sobre mi primera experiencia haciendo hitchhiking con BlaBlaCar.

Si no sabes qué es BlaBlaCar, no te sientas mal, yo tampoco sabía hasta el día antes de irme de Amberes, cuando Astrid me habló de este sitio web que busca gente dispuesta a llevarte al mismo destino al que ellos viajan cobrando sólo por la gasolina y algo pa’ la soda. Astrid me contó que lo había hecho ya varias veces y que en una ocasión la misma persona la llevó y luego la trajo de vuelta a su país.

Pateando Calle: Sobreviviendo a BlaBlaCar

BlaBlaCar es un sitio web que fue creado por Vincent Caron en el 2004 con sede en Paris, Francia. Desde su creación en el 2004 hasta junio 2012, BlaBlaCar le ha ahorrado más de €182 millones a sus usuarios y generado más de 30 millones de encuentros entre extraños compartiendo viajes.

Creyendo en el consejo de mi comadre panameña, me puse a buscar y encontré a un tal “Papsoul S” que iba a viajar desde Bruselas a Münster, Alemania por €25. Consideren que normalmente un tren es incluso más caro que un vuelo, con el primero costando mínimo €70 y el segundo unos €45 (asumiendo que en ambos casos reservas con al menos unas semanas de anticipo). En la mañana del domingo todavía no había confirmado con Rubi, mi pasiera de Münster, si podría ir a visitarla o no, así que me metí a ver precios y encontré que un vuelo de EasyJet me costaría €158 y me llevaría a Colonia, no directo a mi destino. El tren ni hablar, ese boleto estaba arriba de los €200.

Con eso en mente repito: ¡¡¡Encontré a un tal Papsoul S que me llevaría a Münster, Alemania desde Bruselas por €25 WOOOOHOOOO!!!

El lunes salí de la casa de Vane al medio día y desde la estación de Antwerpen Centraal me fui hasta la salida de Bruselas Norte, donde debía encontrarme con mi chofer y potencial asesino en serie a las 4 p.m. en frente de “donde se parkean los taxis” en un Opel azul. Ofi. Llego a mi lugar de encuentro al menos 30 minutos antes de la hora acordada y comienza la espera.

Pateando Calle: Sobreviviendo a BlaBlaCar
La estación de trenes en Bruselas Norte

Pasan 20 minutos y estoy parado afuera de la estación, mis ojos están pendientes cual Terminator, buscando al elusivo coche azul cuando de pronto una chica con aspecto bien hippie se baja de un taxi y se sienta en las bancas. Su apariencia contrasta con el resto de la gente sentada afuera de la estación, pero su aspecto delata ciertas señales que cualquier otro mochilero puede distinguir sin problemas: cabello desarreglado, medias o ropa de “me vale verga la galaxia y me pongo esto porque nadie me conoce aquí”, una mochila más grande que ella (aunque esta chica era bastante alta), y en general el aspecto de alguien sin mucha plata en los bolsillos. Yeah, sé lo que están pensando y yo también entretuve la idea por unos segundos, pero estuve tan ocupado buscando el bendito Opel que honestamente no le di mucho tiempo al pensamiento.

5 minutos después de las 4. Nada.

4:10 p.m. y nada.

Comienzo a sudar pensando que no podré ir a Alemania porque me han plantado. Estoy poniéndome nervioso y maquineando el plan B que no hice antes de salir. Mientras tanto, la chica de los lentes está haciendo movimientos contorsionistas con su nuca, tratando de ver si puede hacer crecer un tercer ojo en la parte de atrás de su cráneo con sólo pelar los otros dos que su madre le dio.

No sé qué pasó durante los siguientes cinco minutos pero ahora son las 4:15 y en un abrir de ojos aparece un Opel Corsa azul del 2003  y la chica de los lentes está encaramándose dentro de él como si se hubiese robado algo de la estación. Mi pensamiento de antes resultó ser cierto y en efecto es que Papsoul está parqueado en un espacio prohibido y la chica de los lentes también estaba buscando el mismo carro que yo. Una de las guardias de la estación está gritándole a mi chofer que no puede estacionarse allí y cuando por fin caigo en cuenta de lo que estoy viendo, agarro mi maleta y salgo corriendo hacia el carro gritando “BLA BLA CAR?! ARE YOU BLA BLA CAR?!”.

Papsoul, con una sonrisa consternada en la cara, grita: “YES YES, GET IN!”.

La chica y yo nos montamos en el Opel azul de dos puertas y el resto es historia. Las próximas 5 horas vamos en la carretera por Aachen, Alemania y Papsoul resultó ser un hombre oriundo de Níger, África con una ex-esposa e hijos en Münster. Estaba visitando a su novia en Bruselas, pero parece que esto es algo rutinario y BlaBlaCar le ayuda a entretenerse en el camino con gente para hablar, aparte de brindarle dinero para la gasolina.

En la parte de atrás está la chica de los lentes, su nombre es Vanja y con una sonrisa en su carota dice: “¡Pensé que no ibas a llegar! ¡Antes he usado BlaBlaCar y es un lío bien grande cuando la persona no aparece!”, a la vez que nos explicaba que era mitad serbia y mitad portuguesa. Iba a Münster para participar en una función teatral y luego regresaría a Bruselas donde vive con su novio que viene de Austria. Manso mix.

Papsoul dice que hace este viaje de Bruselas a Münster casi todas las semanas, pero aún así necesitaba un GPS para saber qué salidas tomar. En una vuelta incluso tomó la salida equivocada y quedamos metidos en un pueblo que el tiempo olvidó. Lo bueno del caso es que siempre tuvo una disposición amistosa a conversar y nos compartió música de su país natal además de un mix sabrosón de reggae dancehall viejito.

Cuando por fin llegamos a nuestro destino, nos despedimos y me tocó esperar a que Rubi viniera a buscarme a la estación, pero esa es una historia para la próxima semana. Mi primera experiencia con BlaBlaCar me convenció de que el servicio es útil y práctico, tanto así que lo volví a usar un par de días después cuando salí de Münster hacia Paris. Claro, como toda persona racional, tuve que vencer mis miedos de cruzar en un carro por varias horas con un completo extraño, pero esa es la idea de mochilear, no? Ir en aventuras y de vez en cuando meter la mano en el fuego aunque uno no quiera para salir adelante o aprender algo nuevo.


Pateando Calle es una columna de mis aventuras mochileando como loco por el mundo, documentando como sobrevivo con poco dinero y cero idea de lo que estoy haciendo. Para más aventuras, mira el archivo.

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