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Nueva York • La Última Llamada

El último artículo corto sobre Nueva York es sobre como por poco no logré salir de Nueva York en primer lugar.

Recuerdo que aquella mañana debía estar listo para mi vuelo alrededor de las 10 a.m. lo cual no era un mal momento, pero dado que mi hostal estaba en La Guardia y necesitaba llegar al Aeropuerto John F. Kennedy, tuve que irme alrededor de las 8:30 para asegurarme de que todo saliera bien.

Más tarde me daría una palmada en la espalda por haber salido temprano, porque las cosas pudiesen haber sido peores.

Es una mañana fría y nublada de jueves con un leve chance de sol. Cuando llego al aeropuerto encuentro que está casi vacío, con sólo un par de restaurantes abiertos. Supuse que los vuelos hacia Asia no eran muy populares a menos que estuvieses viajando por negocios o visitando Nueva York.

Nueva York • La Última Llamada
La vista desde el tren rumbo a la terminal en JFK.

No veo una cola, así que camino directamente al mostrador de Japan Airlines para registrarme y la señora que atiende me pide mi pasaporte como de costumbre. Este proceso usualmente debería tomar 5 minutos, pero cuando noto sus ojos moviéndose rápidamente de una pantalla a la laptop y viceversa, sé que algo está pasando.

«¿Usted tiene un boleto para salir de Filipinas?», me pregunta. No lo tengo. Sé que puedo quedarme hasta por 30 días en Filipinas, pero la información de la visa que leí no decía nada sobre necesitar un boleto de salida al llegar.

Ella continúa: «Sin un boleto de salida, no lo dejarán entrar. Hemos tenido problemas en el pasado con esto y ellos lo detendrán en el aeropuerto y mandarán de regreso».

Este es un caso recurrente que verán a lo largo de mi viaje. No importa cuán informado esté, siempre saldrá algo que me hará pensar rápido para resolverlo. Siempre me sentí como si debía estar el doble de preparado que un viajero promedio de digamos Alemania o Estados Unidos, simplemente porque los panameños no viajamos mucho fuera de ciertas regiones, al punto que la gente comenzó a darme su cara de «¿Panamá? ¿Dónde queda eso?» todo el tiempo.

De vuelta a la historia, la señora llamó a un supervisor del mostrador. Un hombre amable y cortez se presentó como Milton Jaramillo y me dijo lo que tenía que hacer. Al principio habló en inglés con un acento latino marcado que al rato soltó para decirme las instrucciones directamente en español. Tomó mi equipaje y lo etiquetó a la vez que me instruía a hablar con él directamente cuando tuviese mi boleto, sin esperar la cola.

Básicamente debía comprar un boleto de salida de las Filipinas en los próximos 45 minutos. De esa forma podrían confirmar que yo no me quedaría en Filipinas más de lo permitido. El problema es que no tenía acceso a internet, así que debía apurarme.

Les dije que iria abajo a ver si el único café abierto ofrecía algún tipo de acceso a wi-fi. Después de preguntar y buscar por toda la planta baja sólo pude encontrar una librería cerrada con acceso a wi-fi. Me senté en el piso contra la pared y saqué la laptop de mi maleta, mi tarjeta de crédito y teléfono en una mano.

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Aquí es donde esos consejos para comprar boletos comenzaron a salir. Primero abrí un archivo de texto en mi laptop que contenía una lista de los países que planeaba visitar y sus requerimientos de visa. Luego navegué rápidamente las opciones de vuelos y fechas como un operador en la matrix, excepto que tenía una conexión de internet bien mala. Con mi teléfono buscaba en un sitio web mientras otro sitio cargaba en mi laptop y después de 30 minutos más o menos le pasé el hacha a mi tarjeta con un vuelo saliendo de Filipinas el 19 de marzo, hacia Kuala Lumpur, Malasia.

Rápidamente empaqué mis cosas y subí acelerado al mostrador donde el Sr. Jaramillo atendía a otra persona. No apagué la laptop, así que la abrí de inmediato sobre el mostrador para que pudiera ver la información del boleto. Aquí fue cuando me dio su email y me pidió que le mandara la información para así poder imprimirla en copias, una para él y otra para mí por si acaso me la pedían en el camino.

Gracias a la ayuda del Sr. Jaramillo y todos en el mostrador de Japan Airlines, pude montarme en mi vuelo a tiempo y por un breve momento «quedarme» en Japón. Toda la hora y media que mi parada duró. Obviamente, esta fue la cara que publiqué en Facebook en aquel momento:

New York • La Última Llamada

Finalmente había dejado el continente usando una ruta en la que nunca había viajado, y a pesar de lo emocionante que era, no puedo decir que estuve calmado hasta el momento en que pude posar mi cabeza sobre una almohada en el hostal de Manila. El choque cultural estaba a punto de pegarme duro.


Este es El Gran Viaje. Donde un panameño divaga por la Tierra en busca de un propósito, aventura y respuestas. Parte de la serie Pateando Calle, encuentra el archivo aquí. Gracias por acompañar.

Por Luis Landero

Sigue vivo. Creador de Astromono y otros proyectos varios sin terminar. Amante de la mostaza, los pancakes y viajar.

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