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Pateando Calle: Comenzando la Aventura

Que tal, mi nombre es Luis y me encanta viajar por el mundo. No fue hasta hace poco que descubrí esta pasión en mi vida, y me tomó algo de tiempo encontrar una forma, pero he aquí cómo comencé esta aventura y logré hacer dinero mientras conozco el planeta. Primero que nada, bienvenidos a Pateando Calle, una serie de artículos que escribo sobre ideas e historias de viaje que vivo mientras ando mochileando por el planeta Tierra. Estos artículos los escribo en mi tiempo libre y con ellos trato de documentar mis experiencias para cuando tenga nietos y de paso para ayudar a otra gente que (quizás como tú) quieren viajar, pero no se atreven o no saben donde ir.

Advertencia: no todo lo que escribiré aquí será alegre y/o apto para todo público. En mi tiempo viajando he pasado alegrías inmemorables y claro, también páramos inmemorables por igual. Este es un riesgo común si mochileas a lo loco con poca plata, como lo he hecho la mayor parte de mi vida, y aunque no lo recomiendo, es bueno vivir un poco de dificultad de vez en cuando. Si no fuera así, ¿de donde rayos sacaría buenas historias para escribir? Por esa razón, no todo lo que diré será placentero de leer, especialmente si no tienes una mente abierta a viajar y conocer cosas nuevas.

Pateando Calle • Comienza la Aventura
Visitando Boston durante la Penny Arcade Expo 2013

Así que con eso en mente, comencemos de nuevo: mi nombre es Luis Landero y tengo 29 años. Nací en Panamá y he vivido allí por más de un tercio de ese tiempo. Desde muy joven he sido fanático de los video juegos y luego de los comics, pero también he tenido la oportunidad de viajar como músico de mi escuela y conocer el hermano país de Costa Rica y también parte de los Estados Unidos.

Ahora que tengo 29 años soy un diseñador gráfico independiente; lo que muchos llamarían ‘freelance’. Tengo clientes en Panamá y otras partes del mundo, que cuentan conmigo de vez en cuando para que les ayude con algo. Es un trabajo flexible que a la vez puede ser restrictivo cuando se trata de libertad económica y planeamiento de la vida a largo plazo.  ¿Alguna vez has vaciado tu cuenta de ahorros completamente para hacer un gasto necesario sin saber cómo hacer para comer al día siguiente? Si el concepto te parece familiar, quizás también eres tu propio jefe y eres mala(o) con el dinero, como yo.

Por suerte, a pesar de dar relativamente poco dinero, lo bueno de ser independiente es que yo puedo controlar mi tiempo a mi gusto y no necesito estar físicamente en una oficina para trabajar. Gracias a la internet y las computadoras portátiles, puedo enviarle trabajo a un cliente en Liechtenstein desde un café en Barcelona.

¿Suena cool, no? Lo es, pero llegar a este nivel profesional me tomó años trabajando en agencias publicitarias, entrando a las 8 de la mañana para salir a las 11 de la noche o quizás más tarde.  Después de algún tiempo comencé a pensar en el valor de mi, bueno… tiempo! De cuantas horas diarias ocupaba solamente sentado en un bus o taxi para ir y volver de la oficina o de como las horas de trabajo extremas estaban desbaratando mis hábitos alimentarios y restándome horas de sueño.

Pensé que debía existir una forma de hacer lo que amo sin perder mi salud mental y corporal en el proceso. Así que me tiré a ser un diseñador independiente y como muchos otros, al año siguiente volví a una agencia publicitaria para ganar dinero. Me fue mal en mi primer intento por varias razones, como por ejemplo: algunos clientes me pagaban «tarde» (es decir después de cuando yo necesitaba la plata para pagar cuentas), no cobraba lo suficiente por miedo a ahuyentar a los pocos clientes que tenía, no ahorré lo suficiente para tener un fondo de emergencia; en fin un cerro de situaciones para las que no me preparé bien y que me forzaron a volver al mundo de las publicitarias sabiendo lo que me esperaba.

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=82u3IxEuCuc[/youtube]

Después de dos años en publicitarias, gané la experiencia para no volverme loco trabajando largas horas. El equipo con el que trabajé incluyó muchos de los mejores profesionales que conozco (mira el video arriba) y aprendí el valor de manejar dinero inteligentemente y sobre todo de ahorrar. Me sentí listo para intentarlo de nuevo y me lancé al fuego del diseño independiente como El Hombre Araña por la ventana del Empire Estate (¡les dije que gustaban los comics!).

Con una cartera de clientes decente y más experiencia bajo el cinturón, mi segunda vuelta como mi propio jefe fue mucho más divertida. Manejaba mejor a mis clientes, tenía más dinero para divertirme y de paso ahorraba lo suficiente para mantener un carro nuevo con el que podía ir a una oficina de Coworking cuando no quería trabajar sólo en casa. En teoría éste hubiese sido el mejor momento de mi carrera profesional en los últimos 10 años si no hubiese sido un muchacho curioso con un carro.

Pateando Calle: Comienza la Aventura
Mi otra familia en Luna’s Castle

Una noche saliendo de la oficina del Coworking, me fui a un bar cercano a tomar una cerveza y me topé con una de mis ex-compañeras de la banda de música en la que toqué con mi escuela. Ella es menor que yo, pero en ese entonces era la gerenta de un hostal arriba del bar donde estábamos. La saludé y hablamos por unos minutos y me preguntó si estaba interesado en trabajar en el hostal. No lo había pensado antes de ese momento, pero en el momento dije «¿por qué no?» y después de una entrevista a los dos días siguientes, era un recepcionista de Luna’s Castle, que luego llegaría a enterarme es el mejor hostal para jóvenes en la Ciudad de Panamá.

Trabajé en Luna’s por los próximos 9 meses, conociendo gente de todas partes del mundo, desde colombianos vecinos hasta gente de Finlandia, Japón y Suiza. Este último es un país clave de esta historia, pero de eso les cuento luego.

Como iba diciendo, el hostal atraía gente de todas partes, sobretodo gente con mentalidades extremadamente distintas a las de la gente local, algunas incluso distintas de cualquiera que hubiese conocido hasta aquel entonces. De manera que comencé a ver la condición humana de otra forma, con otros ojos. Gente que viajó desde Argentina hasta Panamá sin montarse en un avión jamás, o gente que cocinaba en todos los países que visitaban para vender sus creaciones culinarias y poder seguir viajando.

Conocí a capitanes de barcos, pilotos de aviones, piratas, DJs, artistas de tatuaje, pintores, escritores, bailarinas de cabaret, cineastas, vagabundos, músicos, músicos vagabundos. En fin, un montón de personalidades y formas de pensar que me volaron la cabeza, pero entre ellas una que me hizo querer salir de Panamá y ver el otro lado del mundo.

Pateando Calle • Comienza la Aventura
Visitando el Museo en Hamburger Bahnhof, Berlin

Una noche, tres días antes de mi cumpleaños en el 2011, salí del Coworking y fui a visitar a mis compañeros de recepción en el hostal. Ya tenía más o menos 6 meses en Luna’s y el personal del lugar era como una segunda familia para mí, y hasta el día de hoy todavía lo son. Ya para entonces era rutinario aparecerme fuera de mis horas de trabajo para hacer relajo y echar cuentos.

Fue allí cuando, bailando en la recepción (como de costumbre), voltié a mi izquierda y vi a una chica bailando a mi lado. Me tomó por sorpresa y me dejó completamente estúpido. Ella estaba con su amiga que la veía desde su silla en la mesa del comedor, riéndose. Eran suizas.

Con esta chica comencé a hablar y me dijo que se regresaba para su país después del fin de semana así que quedamos en que un viernes por la noche saldríamos a bailar. Luego de esa noche seguimos en contacto via Skype y en enero del 2012 hice mi primer salto a través del Océano Atlántico para visitar Europa y sí, verla a ella otra vez.

Desde entonces he estado viajando entre Europa y Panamá rutinariamente, quedándome hasta 3 meses en Europa y volviendo a mi país para esperar otros 3 meses antes de regresar de nuevo, según lo dictan las restricciones de mi pasaporte panameño. En el proceso he seguido trabajando todo el tiempo con mis clientes a la vez que he visitado España, Italia, Austria, Alemania y Francia.

Esta nota la escribo desde la Ciudad de Zurich, Suiza sentado en la cocina de una casa compartida, con gente que conocí hace 3 años y hoy son muy buenos amigos. Hace un mes terminé mi primer viaje por el sudeste de Asia, donde visité Filipinas, Tailandia, Cambodia y Vietnam a lo largo de 4 meses, y aunque todavía me encuentro con ganas de patear calle y seguir conociendo más lugares, por ahora creo que lo saludable es descansar.

Con esta introducción a Pateando Calle espero haber podido darles una idea de quién soy y las diferentes cosas que me apasionan. Seguiré escribiendo columnas como esta durante los próximos días, semanas y meses como el tiempo me lo permita y me gustaría saber qué tipo de cosas les gustaría saber sobre mis viajes, así que por favor escríbanme en los comentarios!

Pateando Calle • Comienza la Aventura
La mesa suiza.

Pateando Calle es una columna de mis aventuras mochileando como loco por el mundo, documentando como sobrevivo con poco dinero y cero idea de lo que estoy haciendo.

Por Luis Landero

Sigue vivo. Creador de Astromono y otros proyectos varios sin terminar. Amante de la mostaza, los pancakes y viajar.

7 respuestas a «Pateando Calle: Comenzando la Aventura»

Hola Luis,

Me gustaría saber ¿que pasó con la chica Suiza? y cuantos deben ser los ingresos mensuales de un freelance para poder irse de viaje así como lo has hecho.

Muy buen reporte, sirve de ejemplo, mas que todo de motivación.

Saludos.

Hola Andrés! Gracias por comentar 🙂

Bueno, la chica Suiza sigue en Suiza y… pues es algo complicado por ahora, así que prefiero no hablar en detalle. Digamos que tengo esperanza de que algún día bailaremos juntos otra vez.

En cuanto a lo del ingreso mensual, realmente depende de adonde decidas viajar. En otros artículos escribiré sobre lo fácil y barato que fue viajar en el Sureste de Asia (donde puedes dormir por USD $1 la noche si quieres) y de como en Europa no puedes viajar cómodamente si no tienes al menos $300 cada 15 días.

Al final todo es bastante relativo y depende de tu nivel de comodidad. Muchos podrán viajar con menos dinero y otros con más, así que todo depende de cuánta investigación y ayuda de amigos puedas conseguir.

Gracias amigo por esas recomendaciones! Yo soy de Panamá también! Seguro que la aventura vale cualquier contratiempo, indispensable en eso – creo que uno no debería aventurarse sin una laptop – Me gustaría hacerlo pero estar siempre comunicado y actualizado de lo que pasa. Ahora te pregunto ¿no te enfermaste de algo (indigestión, resfriado) cuando estuviste en el Sureste de Asia?

Saludos.

Sí me enfermé del estómago en Bangkok y es algo bastante normal cuando llegas y tu cuerpo se adapta a la comida local (que de paso es adictiva), pero no fue nada grave.

Después hablaré de eso en detalle, pero mi laptop se dañó en Cambodia y allí me di cuenta que realmente el aparato indispensable es un smartphone. A menos que vayas a trabajar mientras te mueves, una laptop no es práctica para viajar y un buen smartphone puede reemplazarla fácilmente en mi opinión.

Luis E. Este articulo esta muy muy bueno . Me gustaria que hicieras una reseña desde que saliste hacia Asia, los lugares que visitaste, las comidas y todo eso que experimentaste.
Te exhorto a seguir escribiendo porque lo haces muy bien.

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