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Pateando Calle: Volviendo a Casa

Este artículo de Pateando Calle es algo difícil de escribir para mí, porque no cae dentro de la secuencia lógica de eventos (en realidad debería escribir sobre mi segunda visita a Paris), pero también es difícil porque habla sobre cómo me siento en estos precisos momentos.

Primero explicaré qué está pasando y luego entraré en la parte más difícil.

Regresé a Panamá el lunes 20 de octubre después de casi 26 horas entre vuelos y estadías en aeropuertos. Fue un viaje exhaustivo porque tengo esta regla rara de sólo dormir durante vuelos y no mientras estoy esperando frente a una puerta en el aeropuerto, más que nada por miedo a que alguien se lleve mis cosas, y aunque quisiera a veces no puedo por vainas como esta:

Algo Cansado

Cuando me fui de Panamá en marzo de este año no tenía idea de la gente que iba a conocer o las nuevas experiencias que iba a vivir. Viajar es un rush brutal que no puedo explicar bien, pero que se siente increíble y a diferencia de muchas otras actividades, es algo que se siente aún mejor mientras más lo haces.

No puedo contar las veces en que cerré mis ojos para luego abrirlos y ver todo lo que me rodeaba. Estar en el momento y absorber el olor, las caras, los colores, el espacio, ese sentimiento aquel que te dice que estás donde debes estar y no hay nada más que deberías estar haciendo que disfrutando lo que vives.

Mi viaje en teoría debió haberse terminado en julio, cuando mi tiempo en Asia había llegado a su fin por un percance del que hablaré en otra ocasión y que hoy veo como un momento importante en mi vida. En aquel entonces sólo pensaba en lo bien que me sentiría cuando todo estuviese resuelto y ahora que estoy al otro lado de la situación pienso en lo afortunado que esa cagada fue para hacerme valorar aún más la oportunidad que tuve de conseguir un trabajo que me permite viajar.

Una Vez Más Con Ganas

En vez de regresar a Panamá, tuve la osadía de hablar con mi ex para tratar de verla una vez más y para mi sorpresa las cosas tornaron mejor de lo que esperaba.

Toda esa ansiedad que te da el viajar sin tener un rumbo o planes es mitigada por las recompensas de seguir tu instinto…

Tres meses más tarde he vuelto a la casa de mis padres, a mi cuarto, con mi cama y mi perro y una gata que no me determina. Uno de mis hermanos se fue a viajar por primera vez en Europa dos días antes de yo regresar aquí, y el otro se ha mudado al apartamento de su novia. Estoy solo en mi casa la mayor parte del tiempo y por alguna razón cuando salgo a la calle y me rodeo de gente es cuando más solo me siento.

Es una combinación de estar completamente limpio después de mi viaje, con más deudas de las que tenía cuando me fui, y encima un sentimiento de no querer gastar más tiempo con otra gente, para invertir más tiempo en mi mismo y lo que quiero hacer.

Creo que lo llamaré descompresión.

El Mundo Real

Toda esa ansiedad que te da el viajar sin tener un rumbo o planes es mitigada por las recompensas de seguir tu instinto y ser constantemente sorprendido por tus decisiones y las de extraños en la misma situación que tú. Cuando ya no hay sorpresas, la ansiedad es reemplazada por inquietud y el deseo de hacer algo. Lo que sea, para mantener la mente estimulada de igual forma.

Si miras a tu alrededor y ves niños indígenas en las islas de Filipinas o militares armados en el metro de Bangkok, ¿eso acaso no es el mundo real?

Cuando ve s a alguien llegando al fin de su viaje siempre se salen con el mismo comentario: «ah… de vuelta al mundo real». Cada vez que escucho eso me disgusto y corrijo a la persona. No es que vuelves al mundo real; vuelves a tu rutina y eso es lo que te asusta/disgusta/incomoda/decepciona/etc.

Si miras a tu alrededor y ves niños indígenas en las islas de Filipinas o militares armados en el metro de Bangkok, ¿eso acaso no es el mundo real? ¿Si fumas marihuana viendo el amanecer en un arrozal o nadas desnudo en un río a media noche con amigos borrachos, eso no es real tampoco?

Pateando Calle: Volviendo a Casa
Sé como te sientes, Bacon.

Cuando me despedí de mi ex en Suiza, le dije que mi miedo más grande al volver sería caer en una depresión. Es un temor latente, pero bajo control en parte porque las últimas dos semanas he estado haciendo exactamente lo que le dije que iba a hacer: estoy trabajando en este blog, atendiendo clientes y tomando tiempo para pensar en mi futuro. Estar solo no se siente mal si es algo que quieres hacer.

Gente me pregunta que cómo me siento ahora que he regresado después de «ver el mundo» y mi respuesta siempre es la misma: me siento feliz. Es la misma repuesta que les daba antes de irme cuando tenía una sonrisa en la cara, y es la misma respuesta que les digo ahora cuando sonrío menos y pienso en todo lo que quiero hacer. Siento que crecí y experimenté un montón de cosas buenas y malas, pero ahora debo dejarlas ir y ponerlas por escrito aquí, para Ustedes.

Hoy me levanté pensando en escribir todo el día y no bañarme. Al final mi amigo Butter vino a visitarme y lo más curioso sucedió — terminé yendo al mall y haciendo cosas de un citadino panameño común y corriente por primera vez en dos semanas. Me comí una hamburguesa y compré LEGOs. Lo extrañaba, porque al final del día es quien soy cuando no tengo la mochila puesta y hablo inglés con gente random en un hostal.

Pateando Calle: Volviendo a Casa
Butter vino a visitar y terminamos en Carl’s Jr.

Así que eso es lo que he estado haciendo desde que llegué hace casi dos semanas. Claro que me gustaría volver a salir y patear más calle, pero parte de mi siempre quiere volver al aire que conozco y la gente que me saca de mi casa aunque no quiera, porque saben que dentro de mi las ganas siempre están allí.

Así que díganme Ustedes: ¿Alguna vez han viajado por mucho tiempo fuera de su hogar? ¿Qué sintieron al regresar? ¿Querían regresar o preferían nunca volver?

¡Quiero ver sus respuestas en los comentarios!


Pateando Calle es una columna de mis aventuras mochileando como loco por el mundo, documentando como sobrevivo con poco dinero y cero idea de lo que estoy haciendo. Para más aventuras, mira el archivo.

Por Luis Landero

Sigue vivo. Creador de Astromono y otros proyectos varios sin terminar. Amante de la mostaza, los pancakes y viajar.

4 respuestas a «Pateando Calle: Volviendo a Casa»

Hola Luis,
Gracias por tus enriquecedoras anécdotas. En mi oficina leemos tus historias en voz alta y nos reimos cada vez que dices «eso se los cuento después…». No he te ido viajes tan largos como los tuyos, pero la ultima vez me fui por 21 dias a los states, y en verdad queria regresarme desde varios dias antes. Queria llegar a mi casa, mi cama, mi ducha y a esa comodidad que solo sientes en tu hogar.

Hola María Isabel! Gracias por seguir leyendo y comentando XD Te entiendo completamente.

Algo que no escribí en el artículo es que mientras más viajas, la palabra «hogar» cambia y se amolda a lo que quieres. Yo no comencé viajando por meses. Primero fueron días en Costa Rica, luego semanas, luego un mes en Chile y eventualmente pude irme hasta 3 meses a la vez. Viajar me desensibilizó de querer volver a mi país en cierto sentido, al punto que ahora Suiza también es otro lugar que considero un hogar. Igual al final me gusta volver y poder sentarme a ver tele por un rato, pero en un mes voy a querer volver a salir y ver locuras, te lo aseguro.

Chuzo Luis la verdad despues de leer tus aventuras, yo tambien he tenido la oportunidad de viajar y conocer, claro a tu nivel estoy rookie, pero la verdad cada vez mas pienso en si regresar. Si nada como estar en tu casa, pero hay veces que el hecho de poder conversar con extraño aunque para pedirle una direccion hace mucha diferencia. Y ver los puntos de vista de otros es lo maximo.

¡Sharon! Muchas gracias por comentar, fue una sorpresa leer tu comentario 😀 Estoy de acuerdo, en la ciudad a veces es muy difícil encontrar puntos de vista u opiniones sobre cosas completamente nuevas, de esas que llegan sin esfuerzo cuando viajas. Extraño mucho eso cada vez que regreso y me pasa igual que a ti.

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