Super Mario Odyssey: El Super Review

Super Mario Odyssey: El Super Review

Super Mario Odyssey es raro. Debo admitir que mi reacción inicial al ver el asunto de poseer enemigos con un sombrero no fue la mejor. Se sintió raro ver eso.

Poco sabía yo, que es muy normal tener este sentimiento cada vez que Nintendo apuesta por un nuevo juego de Mario en una nueva consola. Me salté la generación del Wii por completo y cuando tuve un GameCube nunca jugué Super Mario Sunshine, por lo que me he privado de conocer los previos dos saltos mayores en el currículum del distinguido plomero.

Una cosa es oir sobre un nuevo juego de Mario cuando vas tan desconectado de la industria de juegos que de salida ya tienes claro que no vas a tocarlo; otra cosa totalmente distinta es estar ansioso por jugar un nuevo Mario con la esperanza de que, lo que sea que hará el pequeño bigotudo, será genial. Y, para ser justos, rara vez es el caso que no.

Llegué a Super Mario Odyssey con una expectativa alta, después de perderme sus dos aventuras en el espacio y limitarme semiexclusivamente a sus escapadas 2D en el Nintendo DS y 3DS. Este sería mi retorno al loco mundo de las plataformas en 3D. Para de contar.

Bueno, puedes leer lo que pienso en las siguientes mil palabras más o menos, pero para resumirlo: fue todo lo que esperé y mucho más.

El Plomero Que Usa Muchos Sombreros

El talento de Mario es su salto. Su salto es sinónimo de diversión y Nintendo ha invertido décadas perfeccionándolo para que sea el verbo principal del juego que más satisfacción nos dé al ejecutarlo. También es el movimiento central en torno al que giran todas las otras mecánicas de sus juegos.

Escuchar que el próximo juego introduciría a un sombrero vivo llamado Cappy que podría ser lanzado para poseer objetos y enemigos se sintió extraño como el invierno en julio, así que imaginen mi sorpresa cuando el juego inmediatamente me cautivó con el mundo Tim Burton-esco de Cappy y su trama, que se mueve en tándem con la de nuestro héroe titular.

La primera vez que pude lanzar la gorra de Mario, lo entendí. Tan irónico como pueda parecer para un escritor, la movida con los juegos de Mario recientes es que rara vez leo o me instruyo antes de intentar hacer algo. Este plomero es un hombre de acción, no un robot complicado con tutoriales.

Desde los días de Mario 64, el lema para progresar en estos títulos ha sido «aprende haciéndolo y perfecciona haciéndolo mucho«. El bucle de gameplay aquí es tan rápido, muy pocos títulos en el actual clima de juegazos AAA puede igualarlo. Razón por la que estoy tan impresionado de que Nintendo pudiese introducir aún otra mecánica que funcione tan bien en el asunto. Es casi como si Cappy hubiese estado presente desde el N64, excepto que no fue así.

La existencia de Cappy no es solo un artilugio de la trama atado a un nuevo gimmick del gameplay. Sirve el propósito muy específico de extender el rango de movimiento de Mario horizontalmente. El hombrecito ya puede cubrir grandes distancias al saltar pero, ¿y qué de alcanzar objetos o plataformas a su alrededor en el plano X?

Lanzar la gorra no solo le permite interactuar con ella como una miniplataforma temporal de la que puede saltar, sino también le facilita alcanzar monedas malditas, y poseer otros personajes y objetos inanimados. Cuando consideras todas las diversiones nuevas de gameplay que se abren, el juego es simplemente una locura.

Esto último no lo capté hasta que le pude aventar la gorra a un T-Rex durmiente y de repente mi cerebro se prendió con los destellos del «¡AJÁ!» que brillan cuando una idea da en el clavo. Es tan travieso y al mismo tiempo brillante. Permitiéndole a Mario convertirse en cualquier enemigo u objeto a su alcance, también le otorga las habilidades (y debilidades) natas de dicho objetivo.

¿Poseíste un dinosaurio? Ahora puedes pisotear inmensas rocas y morder a tus enemigos como en Jurassic Park. ¿Poseíste un Goomba? Puedes treparte encima de otros Goombas hasta hacer una torre y alcanzar lugares muy altos e impresionar a las chicas. En serio. ¿Poseíste un árbol de navidad? Ahora puedes… dar brinquitos y esconderte en el bosque.

Super Mario Odyssey: El Super Review
Aquí está tu cosa, Lucho. Ahora apapachame.»

Cuando de «capturar» enemigos se trata (así es como le llama el juego), los resultados son igualmente sorpresivos y divertidos a la vez. En el caso de objetos inanimados, la diversión está en aprender cómo usarlos a tu conveniencia, ya que cada objeto tiene sus controles separados.

Títulos anteriores de la serie le han enseñado una mecánica base al jugador para luego gradualmente aumentar la dificultad y complejidad del juego al extrapolar sobre tal mecánica. Es un concepto excelente que retiene el reto y la frescura del juego más allá de la centésima hora.

Super Mario Odyssey alarga esta curva básica de aprendizaje de manera exponencial en cada nivel y con cada enemigo poseído. Piensa en eso por un segundo.

Cada vez que un nuevo personaje es capturado, la curva de aprendizaje se reinicia a medida que aprendes los movimientos de aquel personaje y cómo emplearlos para sacarles ventaja. Algunos personajes terminarán no siendo útiles o tan importantes a la aventura como otros; algunos personajes solo podrás capturarlos una o dos veces en el juego y nunca volverás a verlos, pero la mecánica seguirá poniendo tu cerebro a trabajar para resolver aquel pequeño puzzle, que en torno te mantendrá motivado a seguir jugando.

Pa’ Vivir Fácil

En mi experiencia, solía ser que los juegos de Mario se apoyaban en mucho ensayo y error. Algunos promovían un sentido de urgencia por memorizar el movimiento de los enemigos y el arreglo de los niveles. Super Mario Odyssey solo quiere que te diviertas en las inmensas cajas de juguetes que pone frente a ti.

El fracaso en rara ocasión significa morir y, cuando es el caso, diez monedas te serán restadas de tu arcas, de las que puedes tener hasta 9,999. El juego es sumamente generoso dándotelas también. Encontrarás monedas por decenas regadas a lo largo y ancho de cada mapa para que, desde el principio, el miedo a morir no se interponga en la vía de la experimentación.

Las Ventajas de la Plomería Mundial

Hablamos de mapas y cajas de juguetes, ¿has visto el diseño de niveles aquí? Aún si no as jugado o visto el título en acción, una imagen de Mario corriendo sin camisa en la arena del Reino Ribereño tiene que llamar tu atención al detalle y belleza de estos mundos.

Alguna vez soñé con disfrutar un juego de Mario donde él visitara ciudades del mundo real como Roma o Tokyo, pero esta vez fueron un paso más allá y crearon New Donk City, donde casi todas las calles llevan una referencia alusiva a Donkey Kong Country, puedes montar una motoneta, y armar una banda de jazz.

Sin embargo, ¿el mejor reino de todos? Ese sería el Reino de los Fogones, con su festival culinario hirviendo en la distancia y toda clase de sonidos, colores y texturas activando tus sentidos de las mejores maneras. Simplemente no puedo jugar en este mundo sin contraer la urgencia de ir a hacerme una sopa o comer ramen.

Cada reino incluso ofrece una tienda de regalos para comprar memorabilia y otros bienes de producción local. Puedes comprar stickers para pegarle al exterior de tu sombrero-nave, artículos decorativos para el interior de dicho vehículo y hasta atuendos que puedes intercambiar a tu gusto. Personalmente, me decanto por mi look de Space Captain Harlock.

Super Mario Odyssey: El Super Review
Se me olvidó quitar el display antes de tomar la foto.

Me encanta lo que Nintendo está haciendo con sus fichas claves. Tanto la más reciente aventura de Link como la de Mario se agarra de la portabilidad del Switch al proveer dos ángulos distintos de la idea de viajar. Breath of the Wild sería tu experiencia ruda de mochileo: acampando en bosques y cocinando alimentos que has encontrado en tu entorno.

Mario, por otro lado, es tu tour de turismo mundial. Sigues el panfleto, ves las atracciones principales, compras la mercancía para turistas y atiendes a los shows culturales hechos por gente local. Super Mario Odyssey es turismo urbano en su sentido más amplio, y usa este enganche para ponerte en escenarios deslumbrantes con muchas cosas divertidas para hacer.

He sido ambas personas en algún punto u otro de mis viajes, pero nunca pensé que conectaría con estos personajes a ese nivel. Me parece estupendo como se solapan estas dos pasiones que tengo, para afirmar con propiedad que Nintendo ha estado conmigo durante toda mi vida.

Desconozco cual es el siguiente paso de Nintendo para el próximo juego de Mario, pero estoy cruzando los dedos para que sea Super Mario Odyssey 2, donde estoy seguro que nos dejarán poseer a Waluigi. Solo así podremos estar seguros de que estamos en el timeline maldito. Y será igual de glorioso.

Super Mario Odyssey no solo rasca esa picazón de plataformas con un concepto genuinamente original; lo hace tan elegantemente como se espera en la actual generación de consolas. Llegué al juego esperando pasar un buen rato y salí de él habiendo experimentado una gran aventura que me dejó queriendo más Mario y más viaje.

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Luis Landero Escrito por:

Sigue vivo. Creador de Astromono y otros proyectos varios sin terminar. Amante de la mostaza, los pancakes y viajar.