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Watchmen: Chapter III – The Judge of All the Earth

Jon, tu sabes como todo encaja en este maldito mundo, ¡excepto la gente!

Laurie Juspeczyk, Silk Spectre II

Este es el capítulo en donde le «quitan el seguro a la granada». La guerra fría entre EEUU y la Unión Soviética se iba calentando y lo único que se interponía entre estas dos potencias era el as bajo la manga de los Estados Unidos: Dr. Manhattan.

¿De donde salió el Dr. Manhattan? Por el momento no lo sabemos. Solo creemos que alguna vez fue humano, pero ya no, de eso hace ya mucho y poco a poco, aunque intenta racionalizarlo, se va alejando más de lo que significa ser un ser humano. Ver al Dr. Manhattan es como ver como un fantasma vería su experiencia en vida, algo que ya no le atrae tanto porque trasciende más allá. Ahora es un ser con sumo poder capaz de moldear la materia casi a su antojo absoluto.

En su intento de permanecer como un ser humano aún mantiene relaciones sentimentales y carnales con otra de nuestras heroínas, Silk Spectre II. Al inicio del capítulo vemos como intenta «complacer» a su pareja, duplicándose para hacer un «threesome» entre él y Laurie Juspeczyk. Esto asusta a la muchacha (digo, debería ser suficiente susto estar con un ente casi omnipotente y completamente azul) la cual al levantarse de la cama y mirar fuera de la alcoba, observa que en el laboratorio hay otro duplicado de su consorte trabajando. Esta es la gota que derrama el vaso y la hace abandonar al Dr. Manhattan, quien a su vez lo toma con calma y se prepara para una entrevista televisiva.

Laurie, entonces frustrada y triste, se va a visitar a la única persona que conoce que la pueda escuchar: Daniel, el Nite Owl II. Este la invita a dar un paseo por una taza de café y en el camino se topan con un grupo de pandilleros quienes los quieres asaltar. Ellos luchan juntos como en los viejos tiempos y logran vencer a los vagos y entre la emoción y la adrenalina se ve que entre los dos puede existir algo más que una simple amistad.

Al mismo tiempo, Jon Osterman, alias Dr. Manhattan, se teletransporta a su entrevista en donde un reportero lo acusa de ser nocivo para los demás y causar cáncer, apoyado en el testimonio de la ex-novia de Osterman, Janey Slater, quien ahora sufre la enfermedad y está asociada a otras personas allegadas o relacionadas con Dr. Manhattan, quienes ya han fallecido o estaban padeciendo el mal.

Esta acción provoca consternación en Dr. Manhattan y el mismo se teletransporta a su casa solo para encontrar que al llegar, el ejercito lo trata como radioactivo. Es aquí en donde Osterman decide dejarlo todo – se teletransporta a Arizona, busca una foto de él (versión Jon Osterman con su novia de ese entonces, Janey Slater) y se exilia al planeta Marte.

Pasan las horas y Rorscharch vuelve a irrumpir en la casa de Daniel y le hace ver lo sospechoso y conveniente que resulta el que en menos de una semana, dos de sus ex compañeros (The Comedian y ahora Dr. Manhattan) se encuentren fuera de la ecuación. Mientras tanto, ahora sin Dr. Manhattan, el ejercito de EEUU realiza una simulación de lo que podría pasar si la Unión Soviética atacara, viendo como desaparecía la costa oriental de los Estados Unidos. En el periódico del día se muestra que la Unión Soviética ya se está movilizando, pues finalmente han invadido Afganistán.

Vemos al final que aún queda algo de humanidad en Dr. Manhattan ya que se culpa de la posibilidad de estar matando a una persona que realmente pudo amar. Nos muestra también como se empiezan a desplegar las estrategias mundiales y nos da un punto para temer a la posibilidad de que finalmente sucumbamos ante un holocausto nuclear.

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